viernes, 7 de marzo de 2014

Raimunda Torres y Quiroga: una desconocida autora de literatura fantástica del siglo XIX


Uno de los episodios más enigmáticos de la literatura argentina se desarrolló entre 1878 y 1884. En el primero de esos años, una escritora completamente desconocida por el reducido ambiente literario del período, que firmaba como Matilde Elena Wuili, comenzó a publicar cuentos fantásticos y de horror en diversos medios de la prensa porteña. Estos cuentos, que exhibían marcadas influencias de Hoffmann, de Poe y del Shakespeare más oscuro y sangriento, llevaban como título general el acápite “Historias inverosímiles”.  

    El interés del público pronto se hizo sentir mediante cartas y hasta consultas en la sede de los periódicos y revistas literarias donde la autora participaba. En varias ocasiones, llevados por esta presión, los editores anunciaron que revelarían la verdadera identidad de la misteriosa Matilde Elena Wuili (que en ocasiones firmaba como Wili). Sin embargo, siempre la autora se opuso a esta medida, por lo que el suspenso continuó entre el lectorado.

    Esa profusa circulación de artículos y de comentarios es interesante debido a que presenta las perspectivas de la autora. En especial, que ésta no era una simple incursora en el fantástico, sino que tenía el proyecto (cumplido posteriormente) de realizar una serie sostenida de relatos pertenecientes al género. Diversas referencias indican que por entonces tenía alrededor de veinte años (lo que habla de cierta precocidad intelectual) y que había utilizado diversos seudónimos, sin especificar cuáles.

    Los seudónimos eran frecuentes en nuestra temprana literatura femenina. Algunas escritoras usaban nombres masculinos en la creencia de que uno de mujer no sería tomado en serio por el público y la crítica. Es el caso de Emma de la Barra, que utilizó “César Duayén” para sus novelas Stella (1905) y Mecha Iturbe (1906). Otras firmaban con seudónimos femeninos, ya fuera para ocultar su verdadera identidad ante la opinión social o para no sobrecargar las páginas de una revista determinada con excesivos trabajos bajo su nombre auténtico. Quizá el más célebre ejemplo de seudónimo sea la inexistente poetisa Ema Aurora Berdier, cuyas composiciones aparecieron en La Ondina del Plata a lo largo de 1875, despertando la curiosidad de Rafael Obligado. Se trató simplemente de una lúdica invención de Juana Manuela Gorriti y de Bernabé Demaría, a quien pertenecían las poesías. 

    En 1884 apareció el anunciado libro, firmado como Matilde Elena Wili y con un título bastante neutro: Entretenimientos literarios. Contenía, corregidas y ampliadas, la mayor parte de las contribuciones periodísticas de la autora. También incluía algunos textos inéditos. Estaba dividido en cuatro secciones: “Fantasías”, compuesta por los relatos fantásticos anteriormente mencionados; “Retratos de brocha gorda”, con piezas costumbristas y satíricas; “Misceláneas”, auténtico cajón de sastre que incluye artículos sobre literatura, relatos amatorios y recuerdos de viaje; y “Páginas celestes”, integrada por poemas en prosa.

    El volumen me ha permitido descubrir la verdadera identidad de Matilde Elena Wili. Incluye dos textos, “Las nupcias de la muerte” e “Historia de una calavera”, que habían sido publicados previamente por Raimunda Torres y Quiroga, una escritora de aparición frecuente en las revistas literarias del período 1876-1884.

    También confirma que la autora usaba varios pseudónimos, pues incluye textos que habían aparecido en la prensa contemporánea bajo los nombres “Celeste” y “Luciérnaga”. En esto constituye un caso único en la literatura argentina. Otras autoras usaban un único pseudónimo (como Mercedes Rosas, que empleó “M. Sasor”) o a lo sumo variaban su firma según los avatares vitales (como Eduarda Mansilla de García, que en sus tímidos inicios se escondía tras el nombre “Daniel”, al afirmarse su confianza artística utilizó su nombre completo y tras su ruptura matrimonial recurrió al autónomo “Eduarda”). Torres y Quiroga, a la manera de los heterónimos de Fernando Pessoa, emplea simultáneamente varios nombres, cada uno de los cuales remite a un posicionamiento estético determinado, a una “imagen de artista” específica. Así, Wuili / Wili, con su aire centroeuropeo, es usado para textos fantásticos de cuño hoffmaniano (las wilis eran criaturas sobrenaturales del folklore europeo, semejantes a vampiros femeninos, y originadas a partir de los espectros de las doncellas muertas antes de su noche de bodas). El chispeante “Luciérnaga” rubrica los textos satíricos y costumbristas. “Celeste”, límpido y espiritual, se reserva para las prosas poéticas.

    Descubrí a esta autora en el año 2005, en el marco de mis investigaciones para mi tesis de doctorado La literatura fantástica argentina en el siglo XIX (Madrid: Francisco Arellano Editor, 2013), de la que pronto habrá una edición local, y donde le dedico una extensa sección. He debido esperar hasta la publicación de la tesis para mencionar a la autora en Internet debido a que el campo académico argentino se caracteriza por la rapiña indiscriminada de ideas y de hallazgos, sin siquiera cita de fuentes. Por cada persona que investiga hay diez (o más) que copian. Por ejemplo, bastó que mencionara a Torres y Quiroga en una entrevista que se me hizo en el año 2008 para que proliferaran las peticiones de quienes no se molestan en investigar por su cuenta.

    La autora era completamente desconocida para la historiografía literaria nacional. Lo cual no es algo que deba sorprender: la literatura argentina antigua es una terra ignota, con numerosos autores muy interesantes pero poco explorados. Por ello, me complace anunciar que está en prensa mi edición analítica de Historias inverosímiles, una compilación que recoge la totalidad de los cuentos fantásticos de Raimunda Torres y Quiroga, precedidos por un completo estudio preliminar de mi autoría. Espero, de esa forma, poder rescatar a esta soñadora de un pasado tan lejano.

 

jueves, 9 de mayo de 2013

Mis tres libros más recientes

Quiero compartir con los lectores de este blog la aparición casi simultánea de mis tres nuevos libros. El primero, titulado Las revistas argentinas de ciencia ficción, ha sido publicado en Argentina y, como su título lo dice, analiza el vasto panorama de las revistas nacionales del género, entre ellas Narraciones Terroríficas, Hombres del Futuro, Más Allá, Géminis, Pistas del Espacio y El Péndulo, entre otras muchas.
 
 




El segundo, publicado en España, es mi tesis doctoral La literatura fantástica argentina en el siglo XIX, donde me dedico a estudiar de modo exhaustivo a todos los autores del género que iniciaron la literatura que tanto amamos. He hallado más de ochenta autores, la mayor parte de ellos desconocidos.
 
 
 
El tercero es Cuentos fantásticos argentinos del siglo XIX, una suerte de complemento del libro anterior, donde compilo una antología de los principales relatos aparecidos en nuestro país en dicho período, desde 1816, año de publicación de "Delirio", hasta los últimos exponentes del siglo.
 
 
 



sábado, 25 de agosto de 2012

Visitando Chile

Hace algunas semanas estuve de visita en Chile, recorriendo Santiago, Viña del Mar, Limache, Quillpué y Valparaíso, en muy buena compañía. Como era esperable, dediqué algunos momentos a recorrer las librerías de viejo locales. Aquí les traigo parte del material (las historietas quedarán para un futuro post).
 
En primer lugar, un poco conocido pulp argentino: Fantásticas Aventuras del Santo, publicado en los años cuarenta por la Editorial Tor.  
 
 
 
 
Le siguen dos ejemplares de mi querida Narraciones Terroríficas, hallados dentro de una caja con libros viejos:
 
 


Los números dos y cuatro del digest policial Pistas, publicado por la editorial argentina Acme:




Una interesante novela prehistórica aparecida en la Biblioteca Oro:




Aquí, tres de los pocos libros auténticamente chilenos que compré. Un antiguo volumen de cuentos fantásticos de Silva Román, una novela de Correa y el número inicial de la primera revista chilena de ciencia ficción: 



Otros dos libros de la editorial Tor, en este caso un bolsilibro y un pulp:




Dos novelas de Juan José de Soiza Reilly, uno de los "escritores malditos" de la literatura argentina. Ediciones de Tor, para no perder la costumbre:




Otros dos libros, también de Tor:




Un interesante tratado sobre los seres imaginarios chilenos:




Y un volumen de la enigmática editorial Littere, de la que tuve ocasión de hablar ya hace tiempo:



sábado, 26 de mayo de 2012

El Coronel Ignotus en Argentina

Uno de los autores favoritos de este blog es José de Elola, el Julio Verne español, más conocido quizá por su pseudónimo Coronel Ignotus (inspirado en el Capitán Nemo de Verne, ya que nemo significa nadie en latín). En los años veinte, una de sus novelas del ciclo Viajes planetarios en el siglo XXII fue publicada en folletín por la revista argentina Billiken. Hace poco conseguí un volumen facticio compilado por un antiguo lector, que fue recortando las páginas de la novela de Elola hasta hacerlas formar un libro independiente. Una auténtica rareza.

 



lunes, 21 de mayo de 2012

La Editorial Tor

Me complace presentar mi nuevo libro a los lectores de este blog. Se trata de la historia completa de la Editorial Tor, con el análisis detallado de todas sus colecciones y una gran cantidad de ilustraciones, incluyendo fotografías de su director Juan Carlos Torrendell. Para adquirirlo pueden escribir al e-mail: carlosx106@gmail.com o a la editorial Tren En Movimiento.






martes, 6 de marzo de 2012

Una edición desconocida de Eduardo Ladislao Holmberg

Eduardo L. Holmberg fue el principal fantasista argentino del siglo XIX. Hacia 1906 participó de una novela en colaboración con otros autores, titulada El paraguas misterioso, que apareció en las páginas de la revista Caras y Caretas. Hasta la fecha se desconocía que el texto había aparecido en formato de libro durante los años veinte. Hallé esta rareza bibliográfica hace pocos días. La edición tiene agregados muy curiosos con respecto al original hemerográfico. Aquí traigo la tapa, para solaz de los lectores del Museo.


viernes, 2 de marzo de 2012

Siete notas extrañas

Entre los innumarables libros de ciencia ficción y literatura fantástica publicados en Argentina entre 1900 y 1950, figura este pequeño volumen de relatos, orientados principalmente hacia lo macabro. Data de 1935. Disfruten del virtuoso esqueleto de la tapa, que no desentonaría al lado de un Erich Zann, y de las notas en forma de calavera.


martes, 24 de enero de 2012

Lovecraft en un bolsilibro chileno

Entre las muchas curiosidades que depara el mundo de los bolsilibros, figura este volumen de la editorial Gabriela Mistral, que consta de cuatro relatos de terror, dos de los cuales pertenecen a Lovecraft. No figura en ninguna bibliografía del autor de Providence, pese a datar de una fecha tan temprana como 1974.


sábado, 14 de enero de 2012

Libro sobre la Editorial Tor

Me complace afirmar que, según mi editor, a fines de febrero estará disponible mi libro sobre la Editorial Tor. Se trata de la historia y análisis de la casa de publicaciones más prolífica de Hispanoamérica. Contiene numerosas ilustraciones (tapas de libros y revistas, fotografías de los diversos escritores y de Torrendell, e incluso imágenes de la fachada de la empresa). Abajo les traigo la tapa del volumen.


martes, 10 de enero de 2012

La revista El Purrete

El Purrete fue una de las tantas revistas argentinas de los años veinte y treinta dedicadas a los folletines e historietas que cultivaron un formato tan grande como el de un periódico. Otras fueron Tit-Bits, Mustafá, Pololo, Aventuras y El Cow-Boy. Paralelamente a la revista principal, apareció un suplemento en formato pulp, seguido por una biblioteca de libros de aventuras. Se trata de una publicación interesante debido a su gran cantidad de novelas y relatos serializados (con géneros como la ciencia ficción, el terror y las aventuras selváticas) y a la abundancia de historietas (entre las que figuran algunas de las primeras traducciones de Disney al castellano). Es extremadamente rara, lo que da una idea de lo frágil y esparcido que está el patrimonio folletinesco hispanoamericano.










viernes, 17 de junio de 2011

Metrópolis

El tema de hoy, a diferencia de los posts anteriores, es un libro nuevo. En el año 2008 un investigador cinematográfico argentino descubrió, en un archivo porteño, la única copia completa de la película Metrópolis (1927) de Fritz Lang. El hallazgo pronto fue difundido entre los especialistas y cinéfilos de todo el mundo.

La historia es sencilla. Una costumbre de las compañías distribuidoras de los años veinte era acortar los extensos films germanos, para garantizarles una mayor comercialidad (en especial en el mercado estadounidense). Esta práctica proliferó hasta el punto de que ni siquiera en la propia Alemania se conservaron copias completas. A esa situación también contribuyó el hecho de la destrucción de archivos causada por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. En Argentina, a diferencia de otros países, se estrenó la versión completa. Sólo perduró una copia, hallada por Fernando Martín Peña. Dicha copia, cuarenta minutos más extensa que cualquier otra versión conservada, incluye interesantísimas escenas desconocidas protagonizadas por Rotwang, Josaphat y otros personajes.

El libro que documenta el hallazgo, propio de un Sherlock Holmes, fue publicado este año por Fanediciones. Incluye un atractivo apéndice con las reseñas que recibió el film por parte de la prensa argentina:



A continuación les ofrezco algunas de las imágenes internas, que reproducen las propagandas de la época aparecidas en diarios como La Nación o Crítica:


domingo, 12 de junio de 2011

Revista Mi Novela

Una de las publicaciones que la Editorial Tor poseía en su nutrida aljaba era "Revista Mi Novela", aparecida durante los años treinta. Es muy poco conocida, pero quizá sea del agrado de los lectores de este blog. Combinaba textos románticos con novelas de aventuras. Aquí les traigo cuatro sensacionales tapas realizadas por el pintor argentino Raúl Roux, plenamente insertas en el género weird menace. ¿Cuál es su favorita?









martes, 31 de mayo de 2011

Una novela de ciencia ficción de 1865

Este lunes fui a Buenos Aires y, entre los libros que hallé en el circuito de polvorientas librerías que acostumbro recorrer, destaca éste. Se trata de L´ homme depuis cinq mille ans (1865) de Henry Berthoud. Es una temprana novela de ciencia ficción gala, que confirma mi tesis de que la literatura francesa fue durante el siglo XIX la principal representante de las literaturas de lo insólito, aunque la mayor parte de sus interesantísimos cultores, como Souvestre, Bonnardot y Eyraud, estén hoy olvidados. Incluyo algunas fotos de los grabados internos, que recomiendo picar para apreciar los detalles (espero que no hayan resultado demasiado movidas, ya que usé una cámara manual).













lunes, 30 de mayo de 2011

Un bolsilibro chileno de terror

Quizá este post sea de interés para los numerosos aficionados chilenos a los bolsilibros. La tapa de hoy pertenece a un curioso librito publicado en 1973 por la editorial Quimantú. Contiene tres relatos sobre vampiros, entre los que destaca uno del autor peruano Clemente Palma, escrito originalmente a principios del siglo XX.


viernes, 13 de mayo de 2011

Un folleto argentino de género policial

El universo de los folletos (o novelas en cuadernillos) de Argentina está aún inexplorado. Los exponentes conservados son rarísimos y en la mayor parte de los casos es un único ejemplar el que permite tomar conocimiento de toda una colección. Es lo que ocurre con la obra cuya tapa les traigo hoy, publicada en Buenos Aires hacia los años veinte y que formó parte de una populosa serie, como lo demuestra el hecho de que sea la entrega número 28. Esta revista, titulada Sherlock Holmes, contenía una aventura del ladrón Raffles y un cuento de ambiente gauchesco.


domingo, 17 de abril de 2011

Dos libros de Tor

Una de las ventajas de que las colecciones Misterio y Sexton Blake hayan sido tan populosas (entre ambas se acercan a los dos mil títulos) es que ello permite tener abastecido ad infinitum a este blog con imágenes interesantes. Estas tapas de los años treinta, elegidas al azar, corresponden a un Tarzán no apócrifo (para variar) y a uno de los casi inhallables volúmenes intermedios de la Biblioteca Sexton Blake.

sábado, 16 de abril de 2011

La colección "Mano Roja"

Una curiosa colección de literatura policial argentina fue "Mano Roja", publicada en 1953 por el editor Fentanes (el mismo responsable de las colecciones "Privada", "Reservada" y "Hampa", entre otras). En algunos casos, como el presente, también figuró como autor. Disfruten el sangriento y sudoroso collage de la tapa, que no carece de reminiscencias picassianas.

jueves, 14 de abril de 2011

La Librería Americana de Alfonso Longo

Según un dicho, revelar librerías que sean buenos cotos de caza es un pecado mortal para los bibliófilos. Razón de más para hacerlo. En un cambio de la rutina del Museo Iconográfico, el tema de hoy no será una tapa sino la Librería (y editorial) Americana, fundada en 1896 por Alfonso Longo en la ciudad argentina de Rosario. Longo fue uno de los principales editores y vendedores de literatura popular en Argentina, alternando folletines gauchescos, policiales, de aventuras y hasta eróticos. Trasponer sus puertas es hacer un viaje en el tiempo a principios del siglo XX, ya que permanece sin cambios, con su espaciosa sala con piso de madera, preñada con el olor característico del papel antiguo, y aún conserva los viejos carteles y las estanterías de curiosa folletería. Creo que su mención no desentonará en el contexto de este blog.

A continuación, las descendientes del fundador, que han preservado intacta la librería. Me relataron numerosas anécdotas sobre las visitas de Juan Carlos Torrendell, que como mis lectores sabrán fue el fundador y dueño de la Editorial Tor.



La foto de Alfonso Longo:




Uno de los numerosos y pintorescos carteles:




La caja registradora, que probablemente tendrá más de un siglo de antigüedad y por la que pasó el dinero correspondiente a miles de libros quizá hoy inconseguibles:




Uno de los cuadros que adornan el local (se trata del original de uno de los libros publicados por la casa editora, antes que a mediados del siglo XX pasara a ser exclusivamente librería):




Por último, con fines ilustrativos, la tapa de un libro publicado hacia 1920 por Longo. Como siempre, recomiendo picar en la imagen:


Julio Verne en la Editorial Tor

El vínculo entre la Editorial Tor y Julio Verne fue muy extenso. Las primeras apariciones del Mayor Soñador en mi querida casa de impresiones datan de 1934, y aparecieron en la "Colección Misterio". En los años cincuenta fue publicada una vistosa saga de bolsilibros, de acuerdo con la moda del período. La tapa de hoy data de los años cuarenta, y pertenece a la colección de gran formato "Las Obras Famosas", de la cual he tenido ocasión de hablar en varias oportunidades.